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Trucos para controlar la sobrecarga muscular

Natalia Ageitos
Natalia Ageitos

Un año más, se cumple la tradición en los gimnasios: los meses de septiembre y octubre acaparan el 40% de las altas de nuevos abonados. Fondos, pesas, running… muchos nos lanzamos al ejercicio sometiendo a nuestro cuerpo a un esfuerzo superior al acostumbrado, por lo que podemos correr el riesgo de sufrir una sobrecarga muscular.

Trucos para controlar la sobrecarga muscular

Cuando practicamos ejercicios, en forma de repeticiones prolongadas, se puede producir una sobreexcitación del músculo, que se traduce en la contracción involuntaria y continua de las fibras musculares. Si además hablamos de ejercicios de fuerza, como las series con pesas o los fondos de bíceps y pectoral, entran en juego los músculos más vulnerables para sufrir una sobrecarga: los de las extremidades superiores, cuello y hombros.

Los principales efectos de la sobrecarga son el dolor y la pesadez en los músculos afectados. Además, puede ocasionar molestias en las articulaciones y falta de movilidad. Para que el daño no vaya a más y se pueda producir una lesión importante, es necesario seguir estas recomendaciones:

  • La primera medida para que la musculatura se recupere es mantenerse en reposo. Evita nuevas situaciones que puedan agravar la lesión.

  • Aplica calor en la zona afectada 2 veces al día, durante 20 minutos, para disminuir las molestias y la inflamación.

  • Realiza ejercicios de estiramiento y relajación, sobre todo en espalda y cuello, los lugares más propensos a sufrir una sobrecarga muscular.

  • Aplica un gel antiinflamatorio en la zona afectada mediante un suave masaje entre 3 y 4 veces al día. Actúa como analgésico y antiinflamatorio, produciendo una sensación de alivio local.

Una vez reducida la sobrecarga muscular, debemos de volver al ejercicio paulatinamente, sin realizar sobreesfuerzos, para no volver a recaer. Además, tenemos que tener en cuenta que los descansos durante el desarrollo de la actividad pueden ser necesarios, al igual que una buena hidratación. Sólo así conseguiremos disfrutar del ejercicio sin que nuestros músculos se resientan.